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Del perfecto desorden de las cosas, COSMOS - Andrzej Zulawski (2015)

Actualizado: 16 dic 2019




Imágenes como presagios, el misterio de un gorrión ahorcado con  delgado hilo azul, babosas sobre la comida, palos de madera atados, tetera entre la maleza y obsesiones con las bocas femeninas, son algunas de las cosas que cargan de poesía y dramatismo el universo de Cosmos, película basada en una novela de Witold Gombrowicz, donde Zulawski- no casualmente - nombra de igual manera a su protagonista, un escritor y estudiante de derecho, introspectivo, amante de la noche, la extrañeza y literatura, que llega con su amigo Fuchs a una casa desconocida, aparentemente poseída- a los ojos del espectador y nunca para los personajes – por una completa locura del absurdo.


Witold se debate constantemente entre indagar la vida de esa misteriosa familia junto a Fuchs, y entre ser él mismo actor de ese entorno excéntrico, demente, donde todo se mezcla poco a poco y el limite lógico se va desdibujando. La realidad de Cosmos se compone de mil posibilidades confluyendo, de gritos mudos saliendo de una boca y varias manos trémulas realizando un gesto de horror apasionado, todo como una perfecta danza turbulenta adornada por una mujer.


Las palabras inconexas se hacen verosímiles en ese universo extraño, las cosas más simples, como una cena familiar, se vuelven histriónicas, exacerbadas; los juegos lingüísticos parecen pretender organizar el caos circundante o resolver el enigma del asesino, pero solo lo sobrecargan de misterio. En Cosmos la muerte ritual es una presencia inminente que va llenando a Witold de intensidad: cada vez recita más fuerte, escribe con mayor vigor, teclea, y el espectador ve en primer plano su palabra.


El filme aprovecha su temática policiaca con aire trágico para recordar a escritores como Stendhal, Sartre, Shakespeare o el cineasta Passolini. Así mismo, La noche transfigurada de Schoenberg, se convierte en un canto que viaja de lo diegético a lo extradiegético acompañando las deformidades psicológicas de los integrantes de la  familia, los cuales sufren constantes ensimismamientos.


Todo lo racional, lo “normal” de lo humano, es en Cosmos un anti-cosmos. El desorden es el orden vigente, en este sentido, todo lo que ocurre, por descabellado que parezca, es lo que debía ocurrir, pues las cosas se reordenan cuadro a cuadro.


Esta película desafía el entendimiento del espectador, lo pone a prueba, juega con las posibilidades, las escenas se vuelven cada vez más fragmentarias, y parece, tal como le sucede a Witold, que es el espectador quien decide poco a poco el destino de cada personaje. Al final, ese gorrión, un simple gorrión colgando en el sendero, anunciaría otro bosque, otro hombre, otro ahorcamiento. 

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